Prueba Honda X-ADV

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Dentro del saturado segmento de los scooter de cilindrada media hay una recién llegada con un concepto un poco diferente. La Honda X-ADV es una utilitaria para todos los días, sí, pero también sirve para viajar, para divertirse en rutas con curvas e incluso para desmelenarse un poco en pistas de tierra. Es la unión de varios conceptos en uno: maxiscooter y trail, fundamentalmente.

Como moto urbana la X-ADV tiene la ventaja de tener un tacto más parecido al de una trail que a un scooter, con un eficaz cambio de marchas DCT, de doble embrague, que se aleja del típico variador de sus competidoras. El manillar queda alto y no es tan fácil tocar los retrovisores mientras se hace un “filtrado” entre el tráfico, y el chasis también queda alto, salvaguardándolo de los toques con las aceras al estacionar. Además, dispone de freno para la rueda trasera cuando se quede en pendiente. Hay que tener en cuenta que es un poco pesada, casi 240 kg en orden de marcha.

Honda-X-ADV-2Eso sí, es un poco alta de asiento, 820 mm al suelo, por lo que es más recomendable para tallas medias y altas. Además, la posición es un poco menos cómoda respecto a un maxiscooter por la altura de la plataforma para los pies, e ídem para subir y bajar. En carretera se muestra más cómoda, los 54,5 CV que eroga su motor bicilíndrico de 745 cc permiten rodar a un buen ritmo y con una sensación de aplomo y confort más que apreciable. Es importante haber regulado bien la pantalla frontal, ya que solo se puede hacer con la moto parada.

Desde bajas revoluciones el motor empuja con energía, además, se muestra comedido con el consumo, por debajo de 5 l/100 km en condiciones muy variadas de utilización. La sensación que se tiene es de ligereza a media y alta velocidad, incluso puede animarnos a realizar una conducción más deportiva de la que practicaríamos con un maxiscooter. Si se buscan los límites con ahínco los avisadores de las estriberas de duraluminio marcarán el punto en el que ya no hay que apurar más.

Honda-X-ADV-3La configuración de la suspensión está más enfocada al asfalto, 153,5 mm de recorrido para la horquilla delantera y 150 mm para el monoamortiguador trasero con bieletas, por lo que es progresiva en su respuesta. Fuera de carretera se defiende si no hay obstáculos, pero hay que tener en cuenta que los neumáticos tienen poca motricidad con tierra, gravilla o cualquier cosa más resbaladiza. Menos mal que tiene control de tracción, desconectable si se desea.

La Honda X-ADV es una moto diferente, muy polivalente, permite entrar y salir de la rutina quedando satisfecho. A nivel práctico le han faltado espacios portaobjetos tras el escudo frontal, pero bajo el asiento alberga un casco integral y alguna cosilla más. ¿Y para viajar? Se pueden pedir portamaletas y un baúl trasero. Para los que quieran una moto que sirva casi para todo, pero sin dejar la racionalidad, es una futura compañera muy a tener en cuenta.

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