Prueba Yamaha YZR-R1

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La experiencia de la marca de los diapasones en competición no necesita presentación alguna, de hecho, su escudo es el más visto en las parrillas de salida de distintas competiciones. Fruto de esa dilatada experiencia llegaron al mercado las nuevas YZF-R1 y su versión orientada a circuito, YZF-R1M.

Estos “juguetes” para niños mayores y experimentados incorporan todo un arsenal de ayudas electrónicas para que pilotos de distintos niveles de experiencia puedan llevar la moto un poco más cerca del límite dentro de unos márgenes de seguridad aceptables. Habiendo llevado esta maravilla técnica en circuito, no podemos sino reafirmarnos en ello. Es más, solo en este terreno podremos disfrutar realmente la moto sin estrenar nuestros antecedentes penales.

Las R1 cumplen anticipadamente la normativa de emisiones Euro 5, con una potencia de 200 CV a 13.500 RPM y una agresiva puesta a punto. Solo la R1 es matriculable, pero está esperando a que entren a circuito para exprimir todo su potencial, o todo el potencial que permita la experiencia del piloto.

Yamaha-YZF1000-R1-2Acelera como un misil y puntualmente podemos notar que la rueda delantera ha despegado del suelo, pero la moto se mantiene estable gracias al control de elevación (LIF), que impide el temido “caballito”. Gracias al sistema de cambio rápido y su veloz paso por curva es posible, durante unos instantes, sentirse como un piloto de carreras, hasta llegar a la racional conclusión de que, si estuviésemos compartiendo pista, un profesional nos “levantaría las pegatinas”.

Para incursiones puntuales en pista, la R1 es una buena elección, pero aquellos que piensen en usar su R1 fundamentalmente para sudar adrenalina en pista, la R1M será la opción más sabia, aunque también hay que tener en el bolsillo 9.000 euros adicionales. La YZF-R1 tiene un precio de 21.899 euros. De su dotación técnica y características ya dimos cuenta en un artículo anterior (https://www.fenixmoto.com/2019/09/las-nuevas-yamaha-yzf-r1-y-yzf-r1m-2020.html).

Yamaha-YZF1000-R1-3En un momento dado, el piloto puede errar en el juicio de dónde está su límite, o el de la moto, y entrar en una situación comprometida. Es en ese preciso instante cuando se tira de los ángeles de la guarda electrónicos que ayudarán a salvar la situación, evitar que la moto vaya al suelo y nuestros huesos se lleven lo suyo. Lo más probable es que esta moto le vaya grande a la inmensidad de pilotos en pista, salvo que hablemos de un auténtico profesional de las carreras.

La Yamaha R1 es una moto cómoda de pilotar, sentiremos la precisión de sus componentes de gama alta en las puntas de los dedos y una notable reserva de margen de seguridad. Vuelta tras vuelta, el piloto de la R1 sigue acercándose a sus límites, a veces sin percibir que la ayuda electrónica está detrás de tan alto rendimiento. Eso permite concentrarnos mucho más en el puro pilotaje, acercarnos a la trazada perfecta y salir de cada esquina con el acelerador bien roscado. Cumple perfectamente con su función.

Si no llegamos a perderle el respeto, la R1 nos proporcionará enormes satisfacciones en pista, tanto, que cuando volvamos a conducir por una vía pública ya estaremos satisfechos y podremos integrarnos con normalidad en el tráfico. Hasta la próxima visita a circuito, la R1 echará de menos la experiencia tanto como su jinete. Y seguirá dándolo todo cuando se le pida.

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