Presentación Macbor Johnny Be Good 125

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Las “café racer” son motos que se han puesto de moda en los últimos años, aunque sus orígenes se remontan a la década de los 50-60, cuando la juventud británica modificaba sus motos para ser más deportivas. Al igual que el estilo “custom”, ha sido asimilado en motos nuevas, aunque por definición se tratase de motos modificadas.

En el segmento de octavo de litro hay numerosas representantes de esa tendencia, como la Macbor Johnny Be Good 125. La marca española ha puesto en el mercado una oferta muy tentadora para los pilotos que se inicien en las dos ruedas o que quieran una moto urbana con mucha personalidad y capacidad de defenderse en rutas secundarias de curvas.

Macbor-Johnny-Be-Good-2En cuanto a prestaciones no es una moto ambiciosa, tiene un motor “cuadrado” (54x54 mm) de 124 cc refrigerado por aire con culata de dos válvulas, entrega 9,5 CV a 8.000 RPM. Suficiente para rodar a 90 km/h, para el día a día no necesita más. Donde destaca esta moto es en su estética y triángulo ergonómico, que aporta algo diferente a las típicas scooter y otras motos de concepción similar.

Siguiendo los cánones café racer, tiene una proporción larga y bajita, con el asiento a 780 mm del suelo. Los semimanillares retrasados permiten una postura más deportiva, aunque no hay carenado alguno, de forma que se siente el aire, pero no molesta. Está pintada en negro brillante con notas de dorado mediante pegatinas. El depósito es plano en su parte inferior, redondeado en la superior, con la boca de repostaje descentrada para facilitar la operación con la pata de cabra puesta.

El tubo de escape es prácticamente recto con un silenciador tipo megáfono, y el primer tramo está forrado de cinta ignífuga para mantener el calor, como se hacía en la época. Las llantas son de 17” y ambas tienen frenos de disco. Como toda moto de la generación Euro 4, cuenta con frenada combinada (CBS), accionar el pedal del freno implica morder un poco el disco delantero para una mejor deceleración.

Macbor-Johnny-Be-Good-3La parte ciclo es sencilla, pero cumple perfectamente con su cometido. La horquilla invertida de 37 mm de diámetro y los amortiguadores traseros con botella de gas separada proporcionan un andar cómodo y eficacia en la conducción. Además, es una moto muy ligera, 140,5 kg, por lo que es muy fácil acostumbrarse. Solo hay que tener algo de cuidado en zona urbana con los retrovisores, que al ubicarse en los contrapesos del manillar sobresalen un poco a la hora de filtrar entre el tráfico.

Todo en la moto funciona correctamente. De noche apreciaremos más la iluminación de ledes, otro guiño a la modernidad, y la instrumentación analógica es suficiente, velocidad, revoluciones y testigos básicos. Lo más parecido a conducir una moto de aquella época sin ninguna de sus complicaciones. Si se desea, puede arrancar por patada con una palanca funcional, aunque tiene arranque electrónico. Todo esto por 2.699 euros, una tentación al alcance de cualquiera.

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