Prueba Honda GL1800 Gold Wing Tour

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Si buscamos el término medio entre una moto y un coche, podemos pensar en un cuadriciclo ligero, pero bajo otro punto de vista la elección más adecuada sería la Honda Gold Wing. Es por derecho propio un icono de la carretera, con una trayectoria de 43 años y varias generaciones a sus espaldas. La más moderna, presentada a principios de año, sigue siendo un alto exponente y muy difícil de imitar.

La Honda GL1800 Gold Wing Tour es una moto muy pesada, 379 kg después de sufrir una dieta de adelgazamiento que ahorró en la báscula 48 kg. Para mover tanta masa confía en un suavérrimo motor 1.8 de seis cilindros y culata multiválvulas, de lo más fino que se puede encontrar en una motocicleta. Aunque es potente, pues rinde 124 CV a 5.500 RPM, destinará la caballería a rodar con un buen trote y tener buenas recuperaciones según lo exija el tráfico, no a volar sobre las curvas.

El principal aliado del motor es un cambio automático de doble embrague con siete relaciones (DCT), única posibilidad que se ofrece en el mercado español. El conductor puede elegir entre el modo automático o seleccionar relaciones con un mando en la piña izquierda sin tener que soltar gas ni tocar ningún pedal. Casa perfectamente con el planteamiento rutero de la Gold Wing. Para quien pueda permitirse los 37.700 euros que pide Honda por ella, merece la pena, sin reservas.
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La potencia está disponible de forma generosa incluso a bajas revoluciones, la moto ahora tiene un carácter un poco más urbano, pero donde destaca con diferencia es en carretera. El gran carenado proporciona una excelente protección aerodinámica para piloto y acompañante. Múltiples amenidades electrónicas hacen que los viajes sean otra historia, como la calefacción, equipo de música, una mejor integración de botones, pantalla de 7”, navegador GPS, etc. Lo malo del modelo nuevo es que ha perdido algo de capacidad en sus alforjas laterales.

Las soluciones modernas no se acaban ahí, pues también incorpora pedal de acelerador electrónico con cuatro programas de conducción, “Tour”, “Sport”, “Econ” y “Rain”. No solo actúan sobre la sensibilidad del puño derecho, también sobre los reglajes de la suspensión electrónica, el control de tracción (HSTC) y el sistema ABS con Dual-CBS. En otras palabras, la moto se acomoda a las distintas peticiones del conductor sin dejar de lado la seguridad, y también deja lugar a una utilización más lúdica y divertida.

Cuenta con una parte ciclo muy adecuada a su planteamiento, con una

horquilla Hossack, es decir, unión con el chasis mediante amortiguador. La principal ventaja es que reduce la flexión cuando se desacelera con fuerza, lo cual aumenta la seguridad, y también contrarresta parte del peso. Es una solución cara y pesada, pero convence. Los frenos también están a la altura de lo que se espera de ellos.

Su consumo de gasolina es muy razonable, poco más de 6 l/100 km, con una autonomía de más de 300 kilómetros. Lástima que no haga más, pues los viajes a bordo de la Gold Wing son toda una experiencia para los amantes de las dos ruedas.

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