Presentación Honda Monkey 125


Si cuando lo bueno, si es pequeño, es dos veces bueno, la elección obvia es la Honda Monkey 125. La última versión de la diminuta Honda no es un juguete, pero en sus orígenes lo fue. Ahora es algo más que un juguete, destinada a los adultos que quieran una monoplaza con mucha personalidad o con unas dimensiones muy contenidas. O ambas cosas.

Entre ejes solo hay 1.155 mm, y es una moto muy ligera, solo pesa 107 kg. Por lo tanto, resulta ideal como vehículo secundario, algo muy apreciado por los amantes del caravaning o con una embarcación donde se pueda cargar. Tiene todas las ventajas de un ciclomotor -salvo por el requisito legal del carné A1 o B convalidado-, como ser muy escurridiza en el tráfico y ser realmente austera en el consumo de gasolina. Según Honda, los 5,5 litros del depósito son suficientes para hacer 375 km. Tiene una naturaleza robusta y fiable, otro factor importante de cara a mantenerla.

Se nota en qué se deja el motorista la diferencia de precio respecto a una moto de origen chino, coreano o indio. El motor de cuatro tiempos y 9,3 CV a 7.000 RPM ha sido muy imitado por varios fabricantes, pero Honda le ha dado el toque distintivo: más eficiencia, menos ruido y vibraciones. Con el cambio de cuatro velocidades podemos alcanzar los 100 km/h sin grandes esfuerzos, pero no le habría venido mal una quinta relación para desahogar.

Con unas llantas de 12 pulgadas -rueda baja- tiene una agilidad homologable a un scooter, y la suspensión es cómoda y ajustable. Aunque el asiento está a 776 mm del suelo es muy fácil llegar al firme con los pies, y los conductores de talla menuda -por debajo de 1,7 metros- se van a sentir muy a gusto y en una postura natural. Como el manillar queda alto, los brazos apenas caen por debajo de una posición horizontal y la espalda va erguida, con las piernas levemente retrasadas sobre los estribos.

Honda pide por ella 4.100 euros, que quedan justificados por el ABS para la rueda delantera, el esmero en los detalles y la eficiencia del motor, que hará que apenas haya que visitar la gasolinera. También se puede comprender esa suma si contamos con la guantera con cierra, la llave codificada antirrobo y su excelente tacto de conducción, similar a la Honda MSX 125. Lástima que el manillar ya no sea plegable, a diferencia de los modelos anteriores, sería la guinda en un pastel muy apetecible. Y hablando de sabores, hay tres para elegir: Amarillo Banana, Rojo Perla Nébula o Negro Perla Shining, todos combinados con el Blanco Ross.




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