Prueba KTM Duke 390

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¿Una moto divertida, ávida de devorar curvas, que se pueda llevar con el carné A2? La KTM Duke 390 responde a ese planteamiento partiendo de la base de la Duke 125/200 con los necesarios cambios para acomodar una mayor potencia y prestaciones superiores. Es una naked deportiva y ágil que no requiere mucha experiencia para exprimir sus prestaciones y es una excelente moto de iniciación en esta categoría.

El modelo actualmente a la venta es una evolución de la Duke 390 de normativa Euro 3 presentada en 2013, de la que se han aprovechado la mayoría de los componentes. ¿Qué cambia? El depósito de gasolina tiene más capacidad, tiene luces integrales de LED, nueva instrumentación, conectividad opcional y líneas de escape de mayor presencia debido al catalizador, sin olvidarnos de que el subchasis trasero, que integra el motor y ahora es desmontable.

KTM-Duke-390-perfilAdaptado a la normativa Euro 4, el motor monocilíndrico de 373 centímetros cúbicos de cuatro tiempos y cuatro válvulas eroga 44 caballos con inyección electrónica, sube de vueltas con alegría y se puede estirar hasta las 9.000 revoluciones por minuto. Para frenar su ímpetu cuenta con un revisado sistema de frenos ByBre (perteneciente a Brembo), con un funcionamiento correcto para su peso y potencia. El fabricante afirma que es el mejor sistema de su categoría.

La transmisión de seis marchas cuenta con un embrague multidisco bañado en aceite con función anti rebote, evitando por tanto el peligroso bloqueo de la rueda trasera en reducciones imprudentes de marchas. Sacaremos más ventaja a la Duke 390 en los puertos de montaña, aunque el asfalto no sea de buena calidad. En el tráfico serpentea con gracia y agilidad debido a su corta batalla, aunque el asiento queda un poco alto para los conductores de menor estatura de cara a echar los pies a tierra.

KTM-Duke-390-curvaEl jinete adoptará una postura más típica de supermotard. Los brazos quedan un poco abiertos pero encontrar una postura idónea no será difícil porque las manetas son regulables y se adaptan a manos de cualquier tamaño. El pecho queda más erguido, con el peso más inclinado hacia la parte delantera de la moto. Aunque la suspensión carece de regulación de cualquier tipo, el ajuste es adecuado en conducción deportiva por su firmeza, pero responde adecuadamente a los baches y badenes a baja velocidad. En las aceleraciones y frenadas más intensas notaremos que las transferencias de pesos son un poco más acusadas; es preferible ser más progresivos, pues la Duke 390 sale rápidamente de las curvas con confianza de todas formas.

De la nueva instrumentación con pantalla digital, decir que visualmente es muy atractiva, pero quizá empeora la legibilidad. Para los que quieran estar más conectados con el mundo exterior, es posible incluir el sistema Bluetooth KTM My Ride, que puede trasladar algunas informaciones a la pantalla principal usando un móvil moderno. Nos ha parecido satisfactorio el manejo del sistema, es intuitivo y no distrae.

El precio a pagar por esta naked tan atractiva también lo es, 5.399 euros, aunque no es la opción más económica dentro de su categoría.




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