Presentación BMW G 310 R

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¿Es posible una BMW cuyo precio esté por debajo de 6.000 euros? Sí, siempre y cuando no se fabrique en Alemania. La marca de la hélice hace su incursión en el segmento naked de menos de medio litro de cilindrada con un modelo apto para los carnés A2 y los bolsillos menos profundos. Para lograr ese nivel de precios la producción se ha externalizado a la India, pero el fabricante realiza una comprobación final en Berlín antes de distribuirlas.

Se trata de una especie de reproducción a escala de la S 1000 R, muy compacta en sus dimensiones y con una distancia entre ejes de 1.374 mm. Tal vez podría ser más corta, pero se ha preferido un basculante trasero largo para mejorar la tracción. En las primeras impresiones que hemos tenido agarrados a su manillar ha quedado comprobado que su diseño ha sido un acierto. 

BMW-G-310-R-colinSu motor es un monocilíndrico de 312 cc, con el cilindro ligeramente inclinado hacia atrás en una configuración nada habitual, formando parte del chasis tubular de acero para aportar rigidez al conjunto. Es un poco tosco si se compara con sus competidoras que tienen motores bicilíndricos, pero está en la media de esta categoría. Entrega una potencia de 34 CV a 9.500 rpm, la relación de compresión es contenida -10,6:1- para aceptar con buena gana gasolina de bajo octanaje. Tengamos en cuenta que la BMW G 310 R también ha sido pensada para ser comercializada en países emergentes.

La posición de conducción es natural, las piernas abrazan el depósito sin problemas y se adapta a la altura de cualquiera. Al que no le convenza el asiento de serie -a 785 mm del suelo- tiene en la gama de accesorios uno más bajo -a 760 mm- y otro más elevado -a 815 mm-. Los mandos no decepcionan si se tiene en cuenta la categoría y al precio, y aunque hemos estado más atento a posibles defectos, no los hemos encontrado. BMW afirma haberse preocupado mucho por la calidad y, aunque la producción se haya deslocalizado, el resultado es como si se hiciese en Alemania.

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Eso sí, los componentes no alcanzan el nivel de la S 1000 R, muy lejos en calidad, pero también en precio. La suspensión delantera es de doble horquilla invertida con 140 mm de recorrido, sin regulación posible, y la trasera consta de un monoamortiguador unido al basculante, sin bieletas, pero con precarga de muelle ajustable. Los frenos los fabrica Bybre con licencia del reconocido proveedor Brembo y los neumáticos los aporta Michelin.

En la breve toma de contacto que tuvimos con ella, la G 310 R se muestra como una moto en la que se puede confiar. El motor de un cilindro sube de vueltas con alegría, y aunque la finura no sea su fuerte, es elástico y trabaja bien a cualquier régimen. En parte se explica por la aleación con carbono que se ha empleado para reducir las fricciones mecánicas. De todas formas, dado el bajo kilometraje de la presentación, estas impresiones son una mera introducción a la recién llegada.

Para el que que busque un equilibrio entre calidad, prestaciones e imagen de marca y un precio razonable, verá interesante la nueva apuesta de BMW en esta categoría. A buen seguro ganarán clientes que, de otra forma, no habrían conseguido.

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